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Afectaciones del COVID-19 en la mujer

Por: Marcela Tejeira A.
Directora Fundamorgan

Desde el pasado 11 de marzo, 2020 soy una de las tantas mujeres panameñas que inició un periodo de cuarentena que aún no termina. En los años que tengo de vida que ya son muchos, nunca imaginé una experiencia como la que estamos enfrentando. Para muchas personas, esto parece una película que no termina. Como mujer, he sido testigo y he estado muy pendiente de comprender, cómo esta pandemia COVID-19 está afectando a nuestro género porque, además, he sido directora ejecutiva del Programa de Asistencia Legal Comunitaria de Fundamorgan, desde el año 2007 cuando Morgan & Morgan, decidió crear un programa que ofreciera acceso a la justicia en Derecho de Familia y en representación legal a las víctimas de violencia doméstica. Entiendo desde entonces, que una de las fórmulas clave para prevenir y evitar la violencia que sufren las mujeres, es la promoción de la equidad de género de forma tal que se garanticen sus derechos. Sin embargo, durante esta pandemia, ha quedado en evidencia que la desigualdad de género sigue siendo una meta pendiente por cumplir.

Recientemente el CIEPS publicó los resultados de una investigación donde confirman que en definitiva las mujeres somos las más afectadas por las consecuencias de esta pandemia. Este informe manifiesta que el COVID-19 ha expuesto las desigualdades de todo tipo, incluida la desigualdad de género con sus consecuencias a largo plazo sobre la salud, el goce de nuestros derechos individuales y sociales.

Así mismo el CIEPS en su informe, concluye que:

  • una buena parte de esta desigualdad de género es el resultado de la diferenciación entre el trabajo productivo y reproductivo, es decir en la división sexual del trabajo y del tiempo como principal reproductor de la desigualdad de género, concentrándose su actividad productiva o reproductiva, remunerada o no a los cuidados.
  • esta realidad responde a los roles de género, de una sociedad patriarcal, que determinan que las mujeres sean concebidas como seres al servicio de otros y de otras.
  • como cuidadoras que tienen especiales aptitudes para ello, por estimarse el cuidado —incluso fuera del hogar—como una extensión del rol materno, que se realiza por una supuesta abnegación, vocación y, por tanto, de gratuidad o bajo costo.

Por otro lado, ONU Mujeres también ha elaborado un informe sobre el “Análisis preliminar sobre el impacto de la pandemia COVID-19 en las mujeres en Panamá”. En dicho informe claramente validan lo que ya el CIEPS había investigado, en el sentido que la pandemia COVID-19 tiene impactos diferenciados en las mujeres de Panamá ya que somos las primeras en responder como trabajadoras del hogar remuneradas (empleadas domésticas) o no remuneradas (amas de casa), como profesionales de la salud, voluntarias de la sociedad civil y comunitarias, así como cuidadoras remuneradas o no. Que, además, en las mujeres los efectos de la crisis por la pandemia se multiplica al ser las “responsables designadas” de evitar el contagio familiar, mantener la salubridad del hogar, dar soporte emocional y administrar los recursos de la familia. Las mujeres también trabajan en primera fila en los sectores imprescindibles para la satisfacción de las necesidades básicas en el sector salud (hospitales, laboratorios, farmacias, limpieza, administración, etc.) y en el comercio minorista donde el 52% son mujeres (ej. cajeras) (Inec, 2019).

Para rematar, en Panamá el 78% de los niños, niñas y adolescentes del país están en un hogar monoparental (la mayoría con sus madres), poniendo una mayor carga desigual en la mujer, como la responsable del cuidado del hogar y que ahora durante esta pandemia, han tenido que asumir los nuevos retos del acompañamiento en el proceso educativo virtual de sus hijos(as). Por otro lado, las mujeres que cuentan con un trabajo productivo, que han podido pasar a teletrabajo, tienen que hacer malabares para compaginar los diferentes roles que ahora convergen en el hogar: educación, trabajo, cuidados.  Si antes de la pandemia las mujeres panameñas le dedicaban un promedio de 29.9 horas al trabajo no remunerado (EUT 2011), no puedo ni imaginar cuántas horas le están dedicando en esta crisis porque no cuentan con alternativas efectivas de apoyo.

Con estos claros antecedentes, la Iniciativa de Paridad de Género de Panamá también se avocó a la tarea de analizar el impacto diferencial de la pandemia Covid-19 entre mujeres y hombres en este país y sacó conclusiones contundentes que deben servir de base para trabajar políticas públicas que vayan encaminadas a garantizar un mayor apoyo a ese ODS5, por la Equidad de Género, el cual veo como la mejor alternativa para salir rápidamente de los efectos adversos de esta crisis.

Tomando en consideración la experiencia que Fundamorgan ha ganado en más de trece años de estar llevando el “Programa de Asistencia Legal Comunitaria” a través de la cual hemos corroborado lo indican los informes arriba mencionados, que la pobreza tiene rostro de mujer. Por ejemplo, solo el 25% de las mujeres entre 15 o más años no tienen ingresos propios y que de la población económicamente activa de mujeres, en el 2019 alcanzamos el 55%. Igualmente existen muchas evidencias que la principal causa a nivel mundial por la cual las mujeres están inactivas o fuera de la fuerza laboral, es por realizar actividades vinculadas al trabajo no remunerado en un 41.6% vs un 5.8% de los hombres. Siendo así la realidad de las mujeres, desde Fundamorgan comprendimos que en medio de esta crisis teníamos el imperativo de hacer algo para ayudar a las mujeres más vulnerables, sobre todo a las que habían sido en algún momento atendidas por nuestra fundación o que eran beneficiarias de alguna otra OSFL con la que mantenemos algún tipo de alianza. Fue así como, a través de la Fundación Avon para la Mujer, recibimos un fondo para apoyar a mujeres en un proyecto de confección de mascarillas y lanzamos la campaña #Respirasinviolencia.

Además de darle la oportunidad a este grupo de mujeres vulnerables de generar un ingreso a través de la confección y comercialización de mascarillas o de donarlas dentro de sus comunidades, #respirasinviolencia tiene un propósito más grande que es el de sensibilizar a la población sobre la situación que están viviendo las mujeres durante esta pandemia. También se enfoca en explicar la violencia doméstica, cómo prevenirla, y dónde acudir en caso de estarla sufriendo. Los exhortamos a seguir nuestras redes para más información @fundamorganpa (Instagram) y @fundamorgan (Twitter y Facebook).

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